Taller de Formación Ética y Ciudadana


El año pasado nos propusimos impulsar actividades que alienten la participación de los estudiantes en la vida institucional. Entre otras cosas hacer el intento de acompañarlos en la producción de publicaciones breves que habrían de surgir de sus trabajos escritos, como parte del proceso de acreditación de algunos espacios curriculares.

En el marco del Taller de Formación Ética y Ciudadana, hoy damos inicio a una de esas concreciones. Durante el transcurso del taller correspondiente al año 2013, 3° Año del PEP reflexionó sobre temas  de la formación ética y ciudadana y sobre problemas, conflictos y dilemas morales. Apelamos a la información y análisis de problemas que vive la comunidad mendocina, argentina y latinoamericana abordados por pensadores destacados. Las futuras docentes leyeron  La seguridad de los adolescentes, escrito por Adriana Puiggrós,  una síntesis  de La infancia esclava, publicado por  Silvana Melo, quien obtiene la información de periódicos y páginas digitales editadas en el interior del país, y La infancia en la nueva ley, de Mirta Goldberg, conductora, asesora y libretista de programas infantiles.

Analía Ocañas es una de las estudiantes que llevó a cabo el trabajo y aceptó al desafío de compartir la nota que a continuación presentamos, con sus compañeros/as, profesores y con toda persona que asuma el compromiso de pensar sobre la ineludible cuestión de la formación moral y ciudadana.

El texto es de su autoría; yo como profesora del espacio curricular, me he limitado a orientarla y señalar algunos errores de estilo que ella corrigió con muy buena disposición. Felicitamos  a Analía y esperamos que otros/as estudiantes imiten su acción en el transcurso del año.

Prof. Leticia Molina


¿Queremos ser ciudadanos o debemos ser ciudadanos?

Hoy vivimos realidades que nos cambian como sociedad, y nos dejan pensando; ¿Qué pretendemos con nuestras acciones?, ¿A qué sociedad queremos llegar? Estos interrogantes se ven plasmados en las situaciones problemáticas que se analizan a continuación.

Adriana Puiggrós en su artículo periodístico  “La Seguridad de los Adolescentes” , refleja las problemáticas que afronta el país y principalmente la falta de compromiso de  la sociedad para  proporcionar las condiciones necesarias para la socialización y es ahí donde nos detenemos a reflexionar y a analizar el por qué de estas situaciones, y aquí  cito a Kant cuando él dice, “Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio”. Él al decir esto toma como fundamento una ley práctica universal, la que tiene como fin una máxima universable para todos.

Pero al no manifestarse esto en las situaciones problemas se llevan a cabo las acciones por inclinación o moralmente neutras, según Kant, donde la sociedad solo actúa por interés, necesidad, por un sentimiento, no mide las consecuencias de lo que genera.

Pablo Gentili en su texto  “ Educación y Ciudadanía”, plantea a la  educación “como el mecanismo de difusión de los derechos y deberes existentes pero no forma la ciudadanía, la hace más consciente y eso es lo que tenemos que tener en cuenta  porque no solo alcanza con saber los deberes y derechos que tenemos para ser buenos ciudadanos o actuar como tal , sino como dice Gentili, “ la ciudadanía es un proceso constructivo, lo cual incluye la posibilidad de construir los valores y prácticas que definen su propia esfera de acción”; “ de tal modo, cuando la ciudadanía se encierra en un deber ser de  valores y prácticas inmutables o predeterminadas, dejan, por así decirlo, de ser ciudadanas”. Un ejemplo claro de esta definición se da en el texto “La seguridad de los adolescentes”, al plantarse de poner mano dura, de encarcelar a los menores, debido a la delincuencia y a la violencia. No se tiene en cuanta la desigualdad de condiciones, solo se quiere alejar al que perjudica, no lo ven como un individuo que puede aportar a la ciudadanía. Aquí debemos darle mayor importancia al valor que se le otorga a la persona como tal, para poder solucionar las diversas problemáticas que nos azotan.

Para construir a  la ciudadanía, se trata de mejorar el dispositivo legal- social- pedagógico, que debe ayudar a recuperar la dignidad, la consideración por la vida de los otros y el respeto por la ley a quien los perdió.

En relación a las normas jurídicas se destacan: “respetar el interés superior de las/os, niñas/os, y adolescentes que comienza por garantizar la aplicación plena de la legislación que ya existe: la ley 26.061, la ley de Educación Nacional (26.206), la convención de los derechos del niño, entre otras”.  Si no se cumple con estas normas jurídicas nos hacemos pasibles de la sanción correspondiente, también establecida por la ley. Este es el modo en el que el sistema jurídico reduce los conflictos y ayuda a la convivencia.

Estas normas generan derechos:

 En primer lugar:

Derechos de Segunda Generación, los que surgen en el siglo XIX y XX, garantizando unas condiciones de vida digna para todos; aquí se encuentra el derecho a la educación.

En segundo lugar:

Los derechos humanos que son aquellos derechos que todos tenemos por el hecho de ser personas, aquí se encuentran los derechos del niño.

Con respecto al artículo periodístico de Adriana Puiggrós y el texto de  Pablo Gentili  se observa una postura similar debido a que los dos apuntan a la construcción de la ciudadanía y a  poner en práctica su formación. Y es aquí donde Gentili habla sobre formación moral y formación ética, donde se  “procura que su enseñanza brinde oportunidades pedagógicas para que los alumnos puedan comprender críticamente los componentes constitutivos de las moralidades vigentes, es decir que no espera que se enseñen los valores, normas y derechos morales, “ políticamente correctos”, sino que se aporte día a día  a la construcción propia y autónoma del ciudadano que cada alumno quiere ser, siempre apuntando al bienestar social y a la paz como país.

En conclusión, nosotros como ciudadanos  debemos ser, creadores de nuestra propia sociedad, siempre apuntando a la igualdad y comprometiéndonos a respetar nuestras leyes, las que nos identifican como ciudadanos de un país, libre y democrático. Seamos forjadores de una educación moral y ética como plantea Gentili, para que todos como individuos de una sociedad podamos contribuir a la unión y al respeto, a la patria y a las personas. Un granito de cada uno  contribuye a la grandeza de una sociedad que crece para cambiar un país.

Analía Ocañas 4º AÑO DEL PEP


 

Si los responsables del mundo son todos venerablemente adultos, y el mundo está como está, ¿no será que debemos prestar más atención a los jóvenes?

Mario Benedetti 

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