{"id":1366,"date":"2014-07-01T14:01:00","date_gmt":"2014-07-01T11:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/ens9004-mza.infd.edu.ar\/sitio\/columna-de-opinion-4\/"},"modified":"2014-07-01T14:01:00","modified_gmt":"2014-07-01T11:01:00","slug":"columna-de-opinion-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ens9004-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/columna-de-opinion-4\/","title":{"rendered":"Columna de opini\u00f3n."},"content":{"rendered":"<table style=\"width: 600px;\" border=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"2\">&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #cbebf5;\" colspan=\"2\">\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><span style=\"font-family: 'Cambria','serif';\">En el programa Radial emitido el&nbsp; 19 de junio 2014, &nbsp;el&nbsp; Profesor <strong>Juan Suriani<\/strong> y las estudiantes: <strong>Sandra Cuevas y Brenda M&eacute;ndez<\/strong> (M&oacute;vil) &nbsp;participaron en la columna de Opini&oacute;n: <\/span><strong><span style=\"font-family: Cambria, serif;\" lang=\"EN-US\">&ldquo;<\/span><\/strong><strong><em><span style=\"font-family: Cambria, serif;\">La identidad nacional y el sentido de los s&iacute;mbolos patrios&rdquo;.<\/span><\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colspan=\"2\">&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colspan=\"2\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" style=\"display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;\" src=\"https:\/\/lh4.googleusercontent.com\/-DScGdJ7xkcg\/U7qm0UTsHKI\/AAAAAAAABh0\/cyfjAd2n4Dc\/s2048\/Suriani.gif\" border=\"0\" width=\"368\" height=\"172\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colspan=\"2\">&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colspan=\"2\">\n<p style=\"margin-top: 0cm; text-align: center; text-indent: 14.2pt;\"><strong><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">El sentido de los s&iacute;mbolos patrios.<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">Me parece muy interesante, y a&uacute;n m&aacute;s en el marco de un programa de estas caracter&iacute;sticas, poder abordar el tema de los s&iacute;mbolos patrios, y tratar de echar un poco de luz sobre un asunto muchas veces pol&eacute;mico, sobre el que no siempre existe un acuerdo general, y que se presta a diferentes interpretaciones y an&aacute;lisis. Pero antes de pasar a la cuesti&oacute;n problem&aacute;tica, estimo que es imprescindible detenernos un poco en el tema de los s&iacute;mbolos. Porque si bien cualquiera puede ofrecer ejemplos de lo que es un s&iacute;mbolo patrio, tal vez no todos se han detenido a pensar qu&eacute; funci&oacute;n cumplen, c&oacute;mo o qui&eacute;nes lo crearon, o a qu&eacute; aluden exactamente, es decir: qu&eacute; representa cada uno de ellos. Y creo que esto es lo que garantiza el, por llamarlo de alg&uacute;n modo, &eacute;xito a largo plazo de este tipo de s&iacute;mbolos: que est&aacute;n internalizados de tal modo en la mayor parte de la poblaci&oacute;n que no generan cuestionamientos, ni invitan a la reflexi&oacute;n o al an&aacute;lisis. Todo lo contrario. Despiertan emoci&oacute;n y adhesi&oacute;n instant&aacute;nea. Tocan fibras &iacute;ntimas. Nos hacen sentir parte de eso que tal vez tambi&eacute;n nos costar&iacute;a definir: la patria, o la naci&oacute;n, pero que asociamos a sentimientos muy profundos. Supongo que todos hemos podido ver y sentir en carne propia lo que ocurre cuando, en los momentos previos a un partido de la selecci&oacute;n, suenan los acordes del himno. Y si analizamos la indumentaria de los jugadores, vemos que remite a otro s&iacute;mbolo: la bandera. Y que algunos jugadores se llevan la mano al pecho en actitud casi marcial, como si se estuviera jugando mucho m&aacute;s que un simple partido de f&uacute;tbol. Bueno, creo que ah&iacute; est&aacute; presente la fuerza de ciertos s&iacute;mbolos cuya funci&oacute;n, y ahora s&iacute; empezamos a entrar en el terreno que nos interesa, es transmitir una idea de identidad y uni&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de cualquier diferencia. Como si el solo hecho de compartir unos colores o una canci&oacute;n bastara para hermanar a personas que tal vez no tienen demasiado en com&uacute;n, pero que no dudan en sentirse argentinos, peruanos o alemanes.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-indent: 35.45pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" style=\"display: block; margin-left: auto; margin-right: auto;\" src=\"https:\/\/lh6.googleusercontent.com\/-vIUqTvjx1RQ\/U7qm0eRidzI\/AAAAAAAABhw\/7vGb-bJEVRE\/s2048\/simbolopatrio.gif\" border=\"0\" width=\"525\" height=\"228\"><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">Hecha esta breve aclaraci&oacute;n, podemos afirmar que los s&iacute;mbolos son creaciones realizadas por las clases dirigentes de los estados nacionales en los momentos de su formaci&oacute;n. Entendida la naci&oacute;n como un grupo que comparte una historia, una cultura, y en algunos casos incluso una religi&oacute;n, es importante que este grupo humano se sienta y quiera ser parte de la naci&oacute;n. Esto, sentirse parte, que hoy parece algo obvio, no lo fue en ciertos momentos hist&oacute;ricos en que algunos hombres se sent&iacute;an americanos, abor&iacute;genes o cuyanos. En el caso de la Argentina, construir la naci&oacute;n, es decir: lograr que miles de personas se sientan e identifiquen como argentinos, fue un proceso lento y trabajoso. La mayor&iacute;a de los historiadores coinciden en que la naci&oacute;n argentina se termin&oacute; de formar a principios del siglo XX. Esto quiere decir que por m&aacute;s que hacia 1813 ya ten&iacute;amos un himno, una bandera, escarapela, escudos, etc., la poblaci&oacute;n no hab&iacute;a internalizado dichos s&iacute;mbolos. Tuvieron que pasar muchas cosas a&uacute;n. Las guerras ayudaron, y mucho, porque pelear junto a otros contra un enemigo com&uacute;n desarrolla el sentido de pertenencia. Pero hubo que esperar todav&iacute;a hasta la d&eacute;cada de 1880. Porque fue la escuela, siguiendo los lineamientos de los gobiernos, la encargada de lograr la identificaci&oacute;n de las personas con los s&iacute;mbolos y la naci&oacute;n argentina, y recordemos que reci&eacute;n en 1884 tenemos la ley de educaci&oacute;n laica y obligatoria. Al pensar en la escuela, uno piensa autom&aacute;ticamente en Sarmiento. Pero en realidad, fue Ramos Mej&iacute;a el creador de todo un aparato de s&iacute;mbolos y ceremoniales desarrollado en las escuelas para nacionalizar a los ni&ntilde;os. Desde los 5 o 6 a&ntilde;os los ni&ntilde;os se encontraban a diario con la bandera, el himno, la escarapela, los actos patrios, y de ese modo se convert&iacute;an en argentinos plenos. Durante esta &eacute;poca se agregaron incluso nuevos s&iacute;mbolos: la canci&oacute;n Aurora, por ejemplo, inspirada en una &oacute;pera italiana, y que al principio se cantaba en italiano; una historia oficial con h&eacute;roes y villanos; fechas para rememorar y otras dignas de ser olvidadas; la figura del gaucho como arquetipo de lo argentino: un gaucho que no ten&iacute;a mucho que ver con el hombre que aspiraba a formar la escuela, pero que serv&iacute;a a los fines simb&oacute;licos. Es decir: hab&iacute;a que lograr un sentimiento de pertenencia y unidad, porque toda naci&oacute;n se funda en estas dos nociones, y con ese fin se institucionalizaron los s&iacute;mbolos patrios. Con el transcurso del tiempo, ya no fue necesario insistir tanto sobre el asunto, y la escuela misma fue relaj&aacute;ndose, aunque nunca abandon&oacute; su rol nacionalizador.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: 'book antiqua', palatino;\">Ahora bien, expuesto todo esto uno puede sentirse un poco enga&ntilde;ado o decepcionado, como si los s&iacute;mbolos fuesen una especie de artificio manejado con astucia desde arriba. Pero en realidad lo que hay que entender es que, nacidos en el mundo contempor&aacute;neo, nos ha tocado vivir bajo la organizaci&oacute;n del estado-naci&oacute;n, y que este es un fen&oacute;meno universal, por lo que en otros pa&iacute;ses ha ocurrido un proceso semejante. El mundo contempor&aacute;neo es la &eacute;poca del estado-naci&oacute;n, y nadie puede ser ajeno a su tiempo. Justamente, el estado naci&oacute;n, se compone del estado (entendido como organizaci&oacute;n pol&iacute;tica) y de la naci&oacute;n (entendida como grupo con una identidad com&uacute;n). Para lograr ese sentimiento de unidad y pertenencia se crearon los s&iacute;mbolos patrios, que incluyen todo lo que entendemos por s&iacute;mbolos patrios en el sentido m&aacute;s amplio pero tambi&eacute;n fechas de batallas, hombres importantes y acontecimientos que transmitan una idea de &eacute;xito, de grandeza y que puede hacer sentir orgullosos y unidos a miles de hombres, como el caso de San Mart&iacute;n o las invasiones inglesas. Aceptar y entender esta realidad no implica no considerar el abuso que puede hacerse de estos s&iacute;mbolos, o pasar por alto el hecho de que cierto nacionalismo agresivo puede llevar a la guerra, el imperialismo o la matanza de otras naciones. Porque durante el siglo XX las dictaduras y los totalitarismos apelaron al sentimiento de naci&oacute;n para justificar masacres y genocidios. Nunca proliferaron tantos los s&iacute;mbolos como en la Alemania de Hitler, la Italia Fascista o la Espa&ntilde;a de Franco, y este dato no es menor, y no puede subestimarse. Pero, dado el hecho de que vivimos en un estado naci&oacute;n y, en mayor o menor medida, nos sentimos argentinos, es importante aspirar a que los s&iacute;mbolos representen un nacionalismo tolerante, en el que las otras naciones no son enemigos ni rivales, lo que impedir&aacute; que cualquier gobierno utilice los s&iacute;mbolos y el concepto de naci&oacute;n en contra de la dignidad humana o los derechos de las minor&iacute;as, algo que la escuela debe comenzar a alentar en los ni&ntilde;os desde su m&aacute;s temprana edad. Y, por otro parte, tambi&eacute;n es necesario, por nuestro propio futuro, que podamos combinar los sentimientos y la atracci&oacute;n de los s&iacute;mbolos con cierto nivel de reflexi&oacute;n capaz de llevarnos a preguntarnos si este es realmente el pa&iacute;s que queremos, en qu&eacute; debemos mejorar, en qu&eacute; aspectos fallamos y por qu&eacute; a&uacute;n no podemos resolver ciertos problemas que nos afectan y condicionan como sociedad.&nbsp;<\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colspan=\"2\">\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino; font-size: 10pt;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">AUTOR:<\/span> <\/span><strong><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino; font-size: 10pt;\">Prof. Juan Mart&iacute;n Suriani<\/span><\/strong><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"background-color: #cbebf5;\" colspan=\"2\">&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En el programa Radial emitido el&nbsp; 19 de junio 2014, &nbsp;el&nbsp; Profesor Juan Suriani y las estudiantes: Sandra Cuevas y Brenda M&eacute;ndez (M&oacute;vil) &nbsp;participaron en la columna de Opini&oacute;n: &ldquo;La identidad nacional y el sentido de los s&iacute;mbolos patrios&rdquo;. &nbsp; &nbsp; El sentido de los s&iacute;mbolos patrios. 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